21.04.25

Anticoagulantes y antiplaquetarios: ¿para qué sirven?

Los anticoagulantes son medicamentos importantes utilizados por muchas personas. Pero, ¿cómo funcionan y a qué debes prestar atención? Este artículo aborda las preguntas más frecuentes, desde usos y diferentes tipos de medicamentos hasta posibles efectos secundarios.

Anticoagulantes y antiplaquetarios: ¿para qué sirven?

Los medicamentos antitrombóticos reducen la formación de coágulos. Incluyen anticoagulantes, que actúan sobre la cascada de la coagulación, y antiplaquetarios, como el ácido acetilsalicílico en dosis bajas y el clopidogrel, que actúan sobre las plaquetas. No son intercambiables y su asociación requiere indicación médica.

Se puede recetar un anticoagulante para tratar la trombosis venosa profunda y la embolia pulmonar o para prevenirlas en situaciones seleccionadas. También puede reducir el riesgo de accidente cerebrovascular en personas con fibrilación auricular y se usa en presencia de algunas prótesis valvulares. La elección depende de la afección, el riesgo de trombosis y sangrado y las características de la persona.

¿Cuáles son los principales grupos?

  • Antagonistas de la vitamina K: por ejemplo warfarina. Reducen la producción de algunos factores de coagulación dependientes de la vitamina K.
  • Anticoagulantes orales directos o ACOD: apixaban, rivaroxaban y edoxaban inhiben el factor Xa; dabigatrán inhibe la trombina. En algunos textos también se les llama NOAC. La warfarina no pertenece a este grupo.
  • Heparinas: son anticoagulantes administrados mediante inyección, utilizados en diversas situaciones clínicas.

El tipo de válvula cardíaca es decisivo: un anticoagulante no se puede sustituir libremente por otro. Incluso con una válvula biológica, la terapia antitrombótica puede ser necesaria, por un período o por otras condiciones concomitantes.

¿Qué controles se necesitan?

Con warfarina, el INR se mide periódicamente y la dosis la adapta el servicio que sigue la terapia. El INR no es el control habitual para regular los ACOD. Con estos medicamentos, sin embargo, pueden ser necesarios controles de la función renal, hemograma y otros parámetros, según las instrucciones del médico.

Durante el tratamiento con antagonistas de la vitamina K es útil mantener una dieta regular e informar cambios importantes. No es necesario que elimine usted mismo todas las verduras que contienen vitamina K. La misma regla dietética no se aplica automáticamente a todos los anticoagulantes.

¿Cuánto dura la terapia?

La duración puede variar desde un período limitado hasta un tratamiento continuo. Depende de la causa de la trombosis, las recurrencias, la presencia de otras patologías y el equilibrio entre beneficio y riesgo. Un diagnóstico de cáncer o una prótesis biológica por sí solos no permiten establecer una duración válida para todos.

No suspenda, reemplace o cambie la dosis por iniciativa propia. En caso de una dosis omitida o tomada en exceso, siga el prospecto de información del medicamento específico y comuníquese con su médico o farmacéutico: las instrucciones varían según el producto.

Sangrado y otras precauciones

Los anticoagulantes aumentan el riesgo de hemorragia. Pueden aparecer hematomas y sangrado de encías, pero deben informarse si son frecuentes o significativos. La sangre en la orina, las heces negras o la sangre en las heces requieren una evaluación inmediata. En caso de sangrado importante, vómitos de sangre, desmayos, traumatismo craneoencefálico con síntomas o déficit neurológico repentino, llamar al 112.

Informe a su médico, dentista y otros profesionales de la salud sobre su tratamiento antes de cualquier intervención, procedimiento o tratamiento manual. Los medicamentos de venta libre, los antiinflamatorios y los suplementos también pueden interferir. Cualquier cambio antes de un procedimiento debe acordarse con la persona que prescribe la terapia.

Si está embarazada o planea quedar embarazada, comuníquese con su médico de inmediato para obtener un plan adecuado, sin suspender el medicamento usted mismo. El tratamiento manual no previene ni cura la trombosis; La presión y manipulación intensas pueden aumentar el riesgo de hematomas en quienes toman anticoagulantes.