17.01.25

Meditación: prácticas diferentes, objetivos diferentes

La meditación puede ayudar a controlar algunos síntomas, pero los resultados dependen del programa y de la persona. Obtenga más información sobre la evidencia, las limitaciones y las precauciones para el estrés, la ansiedad, el trauma y el sueño.

Meditación: prácticas diferentes, objetivos diferentes

La meditación engloba prácticas que dirigen la atención hacia la respiración, una sensación, un sonido u otros aspectos de la experiencia. La atención plena o mindfulness es una de ellas e invita a reconocer lo que ocurre en el presente sin juzgarlo de inmediato. También existen prácticas guiadas o basadas en la repetición de una palabra.

Un ejercicio breve en casa es diferente de un programa estructurado dirigido por profesionales. Al hablar de resultados de investigación, hay que tener en cuenta qué intervención se estudió y para qué problema.

Estrés, ansiedad y estado de ánimo

Algunos programas pueden ayudar a gestionar el estrés o determinados síntomas psicológicos, pero los resultados no son uniformes. La calidad de los estudios, la duración del programa y las características de los participantes limitan las conclusiones. Un resultado favorable en un estudio no demuestra que cualquier forma de meditación sea equivalente a los antidepresivos o a la psicoterapia.

Los cambios observados en la actividad cerebral o en las pruebas de imagen son interesantes para la investigación, pero no demuestran por sí solos una mejoría clínica. Tampoco permiten prometer que la práctica «repare» el cerebro o elimine una enfermedad.

Trauma y trastornos del sueño

En el trastorno de estrés postraumático pueden estar indicados tratamientos psicológicos específicos. La meditación no debe sustituirlos automáticamente: centrarse en las sensaciones internas también puede hacer aflorar recuerdos o malestar. Quien tenga síntomas postraumáticos debería consensuar el enfoque con un profesional competente.

Una práctica relajante puede ayudar a algunas personas antes de dormir, pero no garantiza que concilien el sueño. Ante un insomnio persistente, es importante valorar sus causas y los tratamientos adecuados, entre ellos la terapia cognitivo-conductual para el insomnio cuando esté indicada. Intentar meditar «perfectamente» puede convertirse en otra fuente de presión.

Cómo probar sin forzarse

Elige un momento tranquilo y empieza con unos minutos. Observa la respiración natural o un sonido del entorno, y mantén los ojos abiertos si lo prefieres. Cuando la atención se desvíe, vuelve a dirigirla con amabilidad; no es necesario bloquear los pensamientos.

Si aparecen una ansiedad creciente, recuerdos traumáticos, sensación de desconexión u otros efectos desagradables, interrumpe la práctica y pide ayuda. Puedes encontrar ejercicios introductorios en el artículo sobre atención plena o mindfulness.

La depresión, la ansiedad o el insomnio que interfieren con la vida cotidiana requieren una valoración. No dejes de tomar medicación prescrita para sustituirla por la meditación. Si tienes pensamientos suicidas y temes actuar, pide ayuda inmediata llamando al 112 y avisa también a una persona de confianza.

NCCIH: evidencia y seguridad de la meditación y la atención plena.