¿Qué es el síndrome del intestino irritable?
El síndrome del intestino irritable, o SII, es un trastorno de la interacción entre el intestino y el cerebro. Puede causar dolor abdominal asociado a cambios en las deposiciones, diarrea, estreñimiento o ambos, a menudo con hinchazón. Los síntomas son reales y pueden limitar mucho la vida diaria incluso cuando las pruebas no muestran lesiones visibles.
La evolución puede alternar periodos de mejoría y reagudizaciones. La alimentación, la sensibilidad intestinal, la motilidad, el estrés y las infecciones previas pueden desempeñar un papel distinto en cada persona. Esto no significa que el trastorno sea imaginario ni que sea necesario encontrar un hongo, un parásito o un «desequilibrio de la microbiota» para mejorar.
¿Cómo se llega al diagnóstico?
El médico puede establecer un diagnóstico positivo a partir de síntomas característicos, la historia clínica, la exploración y pruebas seleccionadas. Según la situación, puede comprobar, por ejemplo, la celiaquía o signos de inflamación. La colonoscopia, las pruebas de parásitos y los paneles amplios no son necesarios en todos los casos típicos: la edad, los signos de alarma, los viajes y las exposiciones orientan las pruebas adicionales.
La sangre en las heces, la pérdida de peso involuntaria, la anemia, la fiebre persistente o un cambio nuevo e importante de los síntomas requieren una nueva valoración. Un dolor súbito y muy intenso, un desmayo o un sangrado abundante requieren atención urgente. Un diagnóstico previo de SII no debe hacer que se ignoren síntomas distintos de los habituales.
¿Qué puede ayudar?
No existe una dieta ni un medicamento adecuados para todas las personas. Puede ser útil mantener horarios regulares de comida, comer con calma y anotar durante un periodo breve la relación entre síntomas y hábitos, evitando restricciones cada vez más amplias. También puedes consultar la información sobre alimentación equilibrada.
La fibra debe adaptarse al tipo de síntomas: la fibra soluble, como el psyllium, puede ser útil para algunas personas, mientras que un aumento brusco o una gran cantidad de salvado puede empeorar la hinchazón. Si se valora una dieta baja en FODMAP, se necesita orientación profesional y una fase de reintroducción para conocer las tolerancias sin mantener innecesariamente una dieta restrictiva.
El médico o el farmacéutico pueden indicar tratamientos dirigidos al dolor, el estreñimiento o la diarrea. En algunas situaciones son útiles las intervenciones psicológicas orientadas al SII: trabajar en el manejo de los síntomas no significa considerarlos «sólo estrés». El sueño, el movimiento compatible con las propias condiciones y las estrategias de relajación pueden acompañar el proceso.
Cómo valorar la medicina funcional y las pruebas comerciales
Recoger cuidadosamente la historia personal es útil, pero no demuestra que el enfoque denominado medicina funcional sea superior a los cuidados recomendados. Las pruebas comerciales de microbiota no permiten identificar automáticamente la causa individual del SII ni elegir un tratamiento eficaz.
Antes de comprar pruebas o programas, pregunta qué decisión clínica depende del resultado, si la prueba está validada y qué evidencia respalda el tratamiento propuesto. Evita los tratamientos antifúngicos, antiparasitarios o los suplementos para presuntas causas ocultas sin un diagnóstico y una indicación adecuados.
Llevar a la consulta un historial de síntomas, los informes previos y la lista de medicamentos puede hacer más claro el proceso. Los objetivos son reducir el impacto de los síntomas y reevaluar los cambios, sin prometer una curación tras una búsqueda exhaustiva de «todos los factores».
Fuentes: NICE: diagnóstico y manejo del SII; NHS: alimentación, hábitos y medicamentos.