¿Qué es la ansiedad?
Sentirse ansioso en algunas situaciones es una experiencia común. Cuando el miedo y la preocupación se vuelven intensos, persistentes, difíciles de controlar e interfieren con la vida diaria, una evaluación para detectar un trastorno de ansiedad puede resultar útil. El malestar merece atención incluso cuando otros no lo ven.
¿Qué formas puede adoptar?
En la ansiedad generalizada, las preocupaciones afectan a numerosos aspectos de la vida. En el trastorno de pánico hay ataques recurrentes y miedo a que vuelvan a ocurrir; en las fobias el miedo está vinculado a situaciones u objetos específicos. La ansiedad social implica situaciones en las que te sientes observado o juzgado.
El trastorno obsesivo-compulsivo y el trastorno de estrés postraumático son categorías diagnósticas distintas, aunque pueden ir acompañados de ansiedad. El diagnóstico no se puede obtener a partir de una lista de síntomas: se necesita una evaluación profesional.
Síntomas físicos y psicológicos
Pueden aparecer preocupaciones recurrentes, inquietud, dificultad para concentrarse o dormir, palpitaciones, temblores, sudoración y malestar abdominal. Las sensaciones corporales, los pensamientos y las conductas de evitación pueden alimentarse mutuamente.
El nuevo dolor en el pecho, la marcada dificultad para respirar o el desmayo no deben atribuirse automáticamente a la ansiedad. En presencia de síntomas agudos y graves, llame al 112. Incluso aquellos que ya tienen un diagnóstico de ansiedad pueden tener un problema médico diferente.
¿Por qué podría aparecer esto?
Contribuyen factores biológicos, psicológicos y sociales, con combinaciones diferentes para cada persona. No es una debilidad de carácter. Las experiencias difíciles y el estrés pueden influir, pero no son la única explicación posible.
¿Qué tratamientos ayudan?
Existen tratamientos eficaces. La psicoterapia, en particular los enfoques cognitivo-conductuales, puede ayudar a comprender y modificar los mecanismos que mantienen la ansiedad. En algunas situaciones el médico puede sugerir medicamentos, explicando sus beneficios, riesgos y controles. Las preferencias de la persona y las condiciones asociadas guían la elección.
Pequeños apoyos en la vida cotidiana
- Hablar con una persona de confianza y pedir ayuda cuando la ansiedad limite sus actividades.
- Mantener, en la medida de lo posible, hábitos regulares de sueño, alimentación y movimiento.
- Aprender técnicas de relajación sin utilizarlas como método sustituto de los cuidados necesarios.
- Afrontar progresivamente situaciones temidas con el apoyo del profesional, sin forzarse de forma improvisada.
- Evaluar con el médico el efecto del alcohol, sustancias y medicamentos sobre síntomas.
El tratamiento manual no es una cura comprobada para los trastornos de ansiedad y no debe presentarse como una regulación del sistema nervioso autónomo capaz de resolverlos. El camino puede requerir tiempo y adaptaciones, con objetivos acordados.
Fuente: Organización Mundial de la Salud, Trastornos de Ansiedad, en inglés.