17.01.25

Ayuno intermitente: qué sabemos

El ayuno es una práctica cada vez más extendida que ha conquistado a muchas personas. Pero, ¿cómo funciona realmente el ayuno intermitente y puede tener efectos secundarios? En este artículo profundizamos más en el ayuno intermitente y lo que ocurre en el cuerpo mientras lo practicas.

Ayuno intermitente: qué sabemos

El ayuno tiene una larga historia religiosa y cultural. Sin embargo, su popularidad actual como estrategia alimentaria no demuestra que prevenga enfermedades ni que mejore el rendimiento deportivo. Para valorarlo, hay que distinguir entre los mecanismos biológicos, los resultados de los estudios y los efectos en la vida diaria.

¿Qué ocurre en el organismo?

Cuando ha pasado un tiempo desde la última comida, el organismo modifica el uso de sus reservas de energía. La digestión, el metabolismo y el mantenimiento celular son procesos continuos: el cuerpo no pasa simplemente de un modo «digestivo» a otro «reparador». La duración de la digestión varía según la comida y la persona.

Autofagia y reparación celular

La autofagia participa en el reciclaje de componentes celulares y es objeto de investigación. Los cambios observados en células o animales no demuestran que ayunar durante un número determinado de horas o días produzca un beneficio clínico en seres humanos. No existe un umbral de dos o cuatro días que deba perseguirse como objetivo de salud.

Un ayuno prolongado puede entrañar riesgos importantes y no debe iniciarse para «activar» la autofagia ni depurar el organismo. Los efectos sobre un marcador biológico no equivalen a una reducción de las enfermedades o de la mortalidad.

Intestino y microbiota

Los horarios de las comidas pueden influir en el entorno intestinal, pero los cambios en la microbiota no permiten concluir que el ayuno cure trastornos digestivos o elimine toxinas. Comer no es, en sí mismo, un proceso perjudicial que requiera compensarse mediante el ayuno. La presencia de dolor, diarrea u otros síntomas persistentes requiere una valoración adecuada.

Concentración, hambre y sueño

Algunas personas refieren una mayor concentración; otras, irritabilidad, cansancio o dolor de cabeza. Estas experiencias no demuestran una mejora cerebral debida a la dopamina. Si la pauta interfiere con el sueño, el estado de ánimo o las actividades cotidianas, conviene revisarla.

El ritmo circadiano es relevante para numerosas funciones, pero no existe una regla según la cual la digestión avance «a la mitad de velocidad» durante la noche. La investigación sobre los horarios de las comidas no justifica una misma ventana de alimentación para todo el mundo, incluidas las personas que trabajan a turnos.

Peso, metabolismo y longevidad

El ayuno intermitente puede ayudar a algunas personas a organizar su alimentación, pero no garantiza una menor ingesta de energía. Una revisión Cochrane de 2026 encontró evidencia de certeza baja de que produce poca o ninguna diferencia en la pérdida de peso frente al asesoramiento dietético tradicional en adultos con sobrepeso u obesidad.

Los estudios en animales sobre la duración de la vida no pueden traducirse en porcentajes de años ganados por las personas. No se ha demostrado que el ayuno intermitente prolongue la vida humana. Las posibles mejoras de algunos parámetros metabólicos también deben interpretarse en el contexto de cada estudio.

Consumir suficiente energía y nutrientes

Restringir los horarios no debe impedir que se consuman suficientes calorías, proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas y minerales. Las necesidades dependen de la edad, la actividad, las enfermedades y los objetivos. Un protocolo utilizado en el deporte no se aplica automáticamente a cualquier persona adulta o mayor.

No existe un límite general de absorción de 20–30 gramos de proteína por comida. La absorción intestinal y la respuesta de la síntesis de proteína muscular son procesos distintos. Distribuir las fuentes de proteína a lo largo del día puede ser útil en un plan personalizado, pero las cantidades mayores en una comida no se «desperdician» automáticamente.

Quien entrena debe mantener una ingesta de energía adecuada. Una disminución del rendimiento, alteraciones del ciclo menstrual o lesiones recurrentes requieren una valoración, sin atribuirlas con certeza al ayuno ni ignorarlas como una adaptación normal.

Más información sobre el papel de las proteínas en la alimentación.

Precauciones y límites prácticos

El 16/8 y otras pautas descritas en internet son ejemplos de protocolos, no requisitos para estar sano. Para llevar una alimentación saludable no es necesario retrasar la primera comida una hora después de despertarse ni tomar sales y electrolitos de forma rutinaria.

Los niños y adolescentes, las personas embarazadas o en periodo de lactancia y quienes tengan o hayan tenido un trastorno de la conducta alimentaria no deben adoptar ayunos para adelgazar sin una valoración especializada. El bajo peso, la fragilidad, la desnutrición y algunas enfermedades también hacen que la restricción sea especialmente problemática.

En caso de diabetes o de tomar medicamentos que afectan a la glucemia, el ayuno puede provocar complicaciones. Es necesaria una valoración previa del profesional sanitario responsable; no modifiques el tratamiento por tu cuenta. Una relación más rígida o angustiosa con la comida es motivo para interrumpir la pauta y buscar apoyo.

No hace falta ayunar para cuidar la salud. Cualquier elección alimentaria debe valorarse también por su seguridad, sostenibilidad y efecto en la calidad de vida.

Fuentes y más información

Las fuentes están en inglés. Los resultados de la investigación no constituyen un plan alimentario individual.