Perspectivas
Dolor en la pelvis
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Dolor pélvico y abdominal bajo
El dolor en esta zona puede tener causas ginecológicas, urinarias, intestinales o musculoesqueléticas. Puede ser repentino, persistente o relacionado con el ciclo menstrual. La sede por sí sola no identifica el cuerpo involucrado.
Las posibilidades incluyen dismenorrea, endometriosis, infecciones urinarias, trastornos intestinales y problemas del suelo pélvico. La enfermedad inflamatoria pélvica es una infección específica del sistema reproductivo y no es un nombre genérico para cistitis o apendicitis.
El dolor con posible embarazo o sangrado requiere una evaluación inmediata, también para excluir un embarazo ectópico. Dolores muy intensos, desmayos, dificultad para respirar o sangrado abundante son señales de emergencia: llama al 112.
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¿Cómo puede manifestarse el dolor?
Pueden aparecer calambres, punzadas, ardor o sensación de presión, en ocasiones al orinar, defecar o tener relaciones sexuales. Anotar cuándo aparece y qué síntomas lo acompañan puede ayudar a la entrevista clínica, sin permitir el autodiagnóstico.
Cistitis e infecciones urinarias
La cistitis afecta la vejiga y a menudo es causada por bacterias. La uretra femenina más corta forma parte de la anatomía normal y puede facilitar la llegada de bacterias a la vejiga; no es en sí mismo una disfunción. Una infección no demuestra una mala higiene y no debería ser motivo de culpa.
Ardor al orinar, necesidad de orinar con más frecuencia o urgencia y dolor en la parte inferior del abdomen son posibles síntomas. El dolor de cuello no es un síntoma típico. Debe informar a su médico sobre la presencia de sangre en la orina.
La fiebre, los escalofríos o el dolor en el costado y la espalda debajo de las costillas pueden indicar una infección mayor y requerir una evaluación urgente. En el embarazo, los síntomas urinarios deben evaluarse rápidamente. La confusión o un fuerte deterioro general requiere asistencia inmediata.
Apendicitis
Es una inflamación del apéndice, una pequeña estructura conectada al intestino grueso. El apéndice no es la válvula que regula el paso entre el intestino delgado y el grueso, y la apendicitis no se explica por una tensión de ese esfínter provocada por el sistema nervioso autónomo.
El dolor puede comenzar cerca del ombligo y moverse hacia la derecha, pero no siempre sigue este patrón. El dolor que empeora o no desaparece requiere una evaluación urgente. El dolor intenso, la confusión o la dificultad para respirar requieren ayuda inmediata. No espere al tratamiento manual.
Después de la cirugía
El tratamiento puede incluir la extirpación del apéndice y, en situaciones seleccionadas, otro tratamiento hospitalario. La eliminación normalmente no resulta en una inmunodeficiencia clínica y no conduce inevitablemente a infertilidad o lesiones de cadera y rodilla.
Las complicaciones posoperatorias son posibles y deben evaluarse para determinar cuáles son. La fiebre, el empeoramiento de la herida, los vómitos o el aumento del dolor requieren contacto con el equipo sanitario. Las adherencias no se pueden diagnosticar únicamente con el dolor lumbar.
Más información: NHS, apendicitis, en inglés.
Dolor menstrual y dismenorrea
La dismenorrea primaria es el dolor asociado con la menstruación sin patología pélvica identificada. En otros casos el dolor es secundario a afecciones como endometriosis, adenomiosis, miomas o infecciones. La hipertensión portal no es una explicación habitual del dolor menstrual.
Los calambres pueden extenderse a la espalda o los muslos. El dolor que impide ir a la escuela, el trabajo o las actividades diarias no debe descartarse como algo que hay que soportar. El dolor nuevo, muy intenso o que empeora merece evaluación.
El sangrado muy abundante, la secreción entre períodos o después del coito requiere consultar con su médico. No son automáticamente una variante normal del ciclo. Las opciones de tratamiento dependen de la causa, las contraindicaciones y los objetivos de la persona.
Endometriosis
En la endometriosis, el tejido similar al endometrio se encuentra fuera del útero. Puede afectar ovarios, peritoneo y otros sitios. La adenomiosis, que afecta la pared muscular del útero, es una afección distinta, aunque puede coexistir.
Los síntomas pueden comenzar ya en la adolescencia y varían mucho. El dolor menstrual intenso, el dolor pélvico persistente, las alteraciones durante las relaciones sexuales, las deposiciones o la micción y la dificultad para lograr el embarazo pueden ser parte del cuadro. Algunas personas presentan pocos síntomas.
Es incorrecto describirla como una enfermedad que simplemente se comporta como un tumor. El diagnóstico puede basarse en la historia clínica y las imágenes; No siempre es necesario un procedimiento quirúrgico antes de iniciar el tratamiento.
Se evalúan medicamentos, tratamientos hormonales y cirugía según el caso, considerando también posibles planes de embarazo. Puede resultar útil un camino multidisciplinario para el dolor. El estrés y el bienestar psicológico merecen atención sin sustituir la evaluación ginecológica.
Información detallada: Organización Mundial de la Salud, endometriosis, en inglés.
Incontinencia urinaria
Es una pérdida involuntaria de orina. Puede ocurrir durante el esfuerzo, con una necesidad repentina e intensa de orinar, o con características mixtas. También existen otras formas, por lo que la evaluación ayuda a elegir el camino correcto.
Hablar de ello puede resultar difícil, pero no hay motivo para avergonzarse. Su médico y los profesionales de rehabilitación pélvica pueden evaluar los síntomas y las opciones de tratamiento. Se proponen ejercicios, reeducación de la vejiga, fármacos o procedimientos en función del tipo de problema, sin un programa único para todos.
Dolor de cóccix
La coccidinia es un dolor en la parte inferior de la columna, cerca del cóccix. Puede aumentar al sentarse, estar de pie o defecar. Una caída, un parto o una presión prolongada en la zona pueden contribuir; a veces no se identifica una única causa.
El dolor de cuello o una epidural previa no deben considerarse automáticamente la explicación. Presionar repetidamente el cóccix no le permite diagnosticar la hipermovilidad ni identificar el tratamiento por sí mismo.
Reducir los apoyos dolorosos y adaptar el tiempo que se pasa sentado puede resultar útil. Si el dolor persiste, limita las actividades o se acompaña de fiebre u otros síntomas, es necesaria una evaluación. Se puede considerar la fisioterapia y otras opciones dependiendo del cuadro clínico.
¿Cómo se elige el tratamiento?
Comenzamos evaluando la causa y los signos que requieren urgencia. Las infecciones, afecciones ginecológicas, problemas intestinales y trastornos musculoesqueléticos tienen diferentes vías. Según el caso, pueden estar indicados medicamentos, pruebas, visita al especialista o rehabilitación pélvica.
La fisioterapia del suelo pélvico puede incluir trabajo de control, relajación o fuerza según se evalúe. Contraer más no siempre es la respuesta correcta a un suelo pélvico doloroso o demasiado tenso.
Dolor después de una cirugía abdominal o pélvica
Las cicatrices y las adherencias pueden ser relevantes en algunas situaciones, pero no explican automáticamente todos los síntomas. No es posible prometer liberar manualmente todas las adherencias o restaurar la función de los órganos con el tratamiento craneosacro.
Cualquier examen o tratamiento íntimo requiere una indicación real, un profesional sanitario competente y un consentimiento informado. Un curso de osteopatía por sí solo no amplía las habilidades profesionales. El recorrido debe coordinarse con la atención médica necesaria.