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Dificultad para tener hijos e infertilidad
La infertilidad se define generalmente como la imposibilidad de lograr un embarazo después de al menos doce meses de relaciones sexuales regulares sin protección. Puede depender de factores femeninos, masculinos o combinados; en algunos casos las pruebas no identifican una causa precisa.
La evaluación debe anticiparse cuando existen factores de riesgo o condiciones ya conocidas. Generalmente es adecuado discutirlo después de los seis meses si la mujer tiene al menos 35 años, y antes tiene más de 40 años o en presencia de ciclos ausentes o muy irregulares, endometriosis conocida o sospechada, problemas tubáricos o de líquido seminal.
No poder lograr un embarazo puede resultar emocionalmente difícil. Pedir apoyo no implica que el problema sea por estrés, actitud o falta de compromiso.
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Ciclo menstrual, ovulación y fertilidad
La ovulación es la liberación de un óvulo del ovario. La fertilización normalmente se produce en la trompa, mientras que posteriormente el embrión se implanta en el útero. La ovulación, la permeabilidad de las trompas, las características del útero y el líquido seminal son diferentes aspectos a considerar.
Un ciclo de 28 días es un ejemplo, no una regla universal. Los ciclos regulares más cortos o más largos también pueden ser normales. La ovulación suele producirse unas dos semanas antes del siguiente período, pero el día exacto varía: no está garantizado que llegue al decimocuarto día.
Las aplicaciones y los cálculos del calendario proporcionan estimaciones. Un ciclo regular puede sugerir que se produce la ovulación, sin que por sí solo garantice la fertilidad. Los ciclos muy irregulares, la ausencia de menstruación o el sangrado inusual merecen evaluación.
Posibles causas de infertilidad
Factores femeninos. Pueden contribuir los trastornos de la ovulación, como en el síndrome de ovario poliquístico, la función ovárica reducida, el daño u obstrucción de las trompas, la endometriosis y algunas alteraciones del útero. La edad influye en la cantidad y calidad de los ovocitos, pero no predice por sí sola el resultado individual.
Factores masculinos. Pueden estar implicados el número, movimiento o forma de los espermatozoides, obstrucciones, problemas hormonales o testiculares, condiciones genéticas y los efectos de algunos fármacos. Un historial de testículo no descendido o enfermedad testicular es relevante para la evaluación.
Algunas infecciones de transmisión sexual pueden dañar el sistema reproductivo. Una infección urinaria común, una postura o una tensión muscular no demuestran la causa de la infertilidad. Las pruebas deben elegirse en función del historial médico de ambos socios, cuando corresponda.
Pruebas de fertilidad femenina
La entrevista considera duración de intentos, ciclos, embarazos anteriores, intervenciones, infecciones, medicamentos y síntomas. El médico decide qué visitas y pruebas son relevantes, evitando paneles hormonales o inmunológicos indiscriminados.
La historia menstrual ya puede proporcionar información sobre la ovulación. Si es necesario medir la progesterona, la toma de muestras se programa según el ciclo individual. Se evalúan otras hormonas cuando el cuadro sugiere un trastorno específico.
La ecografía pélvica y, cuando esté indicado, un examen de la permeabilidad de las trompas ayudan a evaluar el sistema reproductivo. Las pruebas de reserva ovárica, como la AMH o el recuento de folículos, pueden guiar el tratamiento, pero no miden por sí solas la calidad de los óvulos ni garantizan ni excluyen un embarazo natural.
Las pruebas de la pareja que produce espermatozoides se realizan en paralelo. El camino se acuerda con un servicio de salud competente en salud reproductiva.
Controles de infertilidad masculina
- La fertilidad masculina se evalúa mediante una muestra de semen. La prueba mide la concentración de espermatozoides, es decir, cuántos están presentes en la muestra.
- También se evalúa su capacidad de movimiento y su forma.
La calidad del semen puede variar; Para aclararlo, puede ser útil realizar más pruebas.
Dolor menstrual y fertilidad
Los calambres menstruales son frecuentes y pueden aparecer incluso sin una enfermedad subyacente. Esto no significa que haya que soportar dolores intensos o limitantes. El dolor que empeora, interfiere con la vida diaria, aparece durante las relaciones sexuales o se asocia con sangrado inusual debe consultarse con su ginecólogo.
La endometriosis es una posible causa y puede estar asociada con dificultades reproductivas. Sin embargo, el dolor por sí solo no nos permite diagnosticar la endometriosis o la infertilidad. No mide la capacidad del útero para moverse o adaptarse a un embarazo.
La posición del útero
El útero está situado en la pelvis, entre la vejiga y el recto. Puede orientarse hacia adelante o hacia atrás: una retroversión suele ser una variante anatómica normal. No debe considerarse automáticamente una causa de infertilidad ni una posición a corregir.
Cuando hay dolor u otras anomalías, el ginecólogo evalúa si existen afecciones asociadas, como endometriosis o adherencias. Es la posible enfermedad subyacente la que requiere investigaciones, no sólo la orientación del útero.
El color oscuro de la sangre menstrual no demuestra que sea un resto del ciclo anterior ni que impida la implantación. No existe evidencia fiable de que movilizar manualmente el útero, hipotéticamente aumentar su flujo sanguíneo o modificar su inervación mejore las posibilidades de embarazo.
Cicatrices, adherencias y fertilidad
Se pueden formar adherencias internas después de operaciones o inflamación. Si afectan las trompas o la anatomía pélvica, pueden contribuir a problemas de fertilidad o aumentar el riesgo de embarazo ectópico. La cicatriz cutánea, sin embargo, no permite deducir la presencia o extensión de las adherencias.
Las infecciones pélvicas y la endometriosis son afecciones distintas a la cistitis. Ni el dolor muscular ni la tensión del psoas permiten identificar una obstrucción tubárica. La evaluación requiere evaluaciones apropiadas; No se ha demostrado que el masaje externo despeje las trompas ni elimine las adherencias profundas.
Si es posible el embarazo, el dolor pélvico intenso, el sangrado, los mareos o el dolor en el hombro requieren atención urgente. En caso de dolor intenso, desmayo o molestias graves llama al 112.
Músculos de la cadera y bienestar físico
El psoas mayor contribuye a la flexión de la cadera y conecta la región lumbar con el fémur. Puede estar implicado en algunos dolores musculoesqueléticos, los cuales deben ser evaluados junto con la carga, movimiento y condición de la persona.
Su proximidad a los órganos no demuestra que una tensión común interrumpa su circulación o provoque infertilidad. Los estiramientos, los ejercicios o el tratamiento manual pueden tener objetivos de comodidad y función física, pero no son tratamientos para mejorar la calidad de los óvulos, la ovulación o la permeabilidad de las trompas.
Cuidarse durante los intentos
La nutrición adecuada, la actividad sostenible, el sueño y el apoyo emocional pueden ayudar al bienestar. Dejar de fumar y hablar sobre el alcohol, los medicamentos y las enfermedades crónicas es parte de la preparación para el embarazo. No interrumpa las terapias prescritas sin consultar con su médico.
La respiración tranquila o la relajación pueden ayudar a controlar el malestar, sin protocolos para «mover los órganos». No siempre es necesario ser positivo o estar libre de estrés para merecer un tratamiento. El apoyo psicológico puede ser útil durante exámenes, tiempos de espera y decisiones difíciles.
Tratamientos y decisiones compartidas
La osteopatía no ha demostrado su eficacia como tratamiento independiente de la infertilidad o como medio para aumentar los embarazos mediante la manipulación de órganos, nervios o cicatrices. El posible tratamiento de un trastorno musculoesquelético es un objetivo aparte y no debe retrasar las investigaciones reproductivas.