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Dolor en la articulación temporomandibular

Obtenga más información sobre el dolor de la articulación temporomandibular y su tratamiento.

¿Qué es el dolor temporomandibular?

Los trastornos temporomandibulares incluyen afecciones de la articulación de la mandíbula y de los músculos que la mueven. Pueden provocar dolor, rigidez o dificultad para masticar y abrir la boca, con un impacto variable en la vida diaria.

El dolor se puede sentir delante de la oreja, en los músculos de la masticación o en la sien y puede coexistir con dolor de cuello u otros síntomas. Sin embargo, no todos los dolores de cabeza, tinnitus o molestias en el oído dependen de la mandíbula. El chasquido articular sin dolor ni limitaciones es común y generalmente no requiere tratamiento.

El dolor de mandíbula asociado con opresión en el pecho, dificultad para respirar, sudoración o malestar repentino requiere 112: no debe atribuirse a la tensión del cuello.

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    Conociendo la articulación temporomandibular

    Las dos articulaciones temporomandibulares conectan la mandíbula con el hueso temporal, delante de las orejas. Una cápsula y ligamentos contribuyen a la estabilidad; el disco articular colocado entre las superficies ayuda a distribuir las cargas durante el movimiento.

    Ilustración de la articulación temporomandibular (imagen original en inglés)

    La apertura de la boca combina la rotación y el deslizamiento de la cóndilos. La mandíbula también puede avanzar, retroceder y moverse lateralmente; no existe un umbral milimétrico universal que separe rígidamente las fases del movimiento.

    • Masetero: contribuye a levantar la mandíbula y cerrar la boca.
    • Temporal: participa en el cierre y retracción de la mandíbula.
    • Pterigoideo medial: contribuye al cierre y a los movimientos masticatorios.
    • Pterigoideo lateral: participa en el avance y movimientos de la mandíbula y en el control del complejo disco-cóndilo.

    Estos músculos reciben inervación motora del componente mandibular del trigémino. El trigémino también transmite gran parte de la sensibilidad del rostro. Estos informes anatómicos no demuestran que un trastorno de la mandíbula comprima o altere otros nervios craneales.

    Trastornos que pueden causar dolor temporomandibular

    El término TMD incluye varias afecciones que pueden coexistir. No es necesario tener dolor, ruidos y limitación de movimiento al mismo tiempo para recibir un diagnóstico.

    • Dolor muscular: afecta a los músculos masticatorios y puede ser local o referido a otras áreas.
    • Dolor articular: puede ser causado o agravado por movimientos de la mandíbula.
    • Cambios degenerativos: la artrosis puede involucrar cartílago y hueso de la articulación; las alteraciones estructurales y la intensidad de los síntomas no siempre coinciden.
    • Desplazamiento del disco con reducción: el disco cambia de posición y se recaptura durante el movimiento; puede aparecer un clic, incluso sin dolor.
    • Desplazamiento sin reducción: el disco no se recaptura en el movimiento habitual. Puede haber una limitación de la apertura con o sin dolor. La desaparición de un clic no garantiza la resolución del problema.

    El dolor de muelas, las infecciones y otras patologías faciales pueden provocar síntomas similares. Una evaluación dental o médica aclara el panorama sin depender únicamente de los sonidos articulares.

    Músculos, salud dental y estrés

    El dolor de los músculos masticatorios puede estar asociado con apretar los dientes, el uso prolongado de la mandíbula y otros factores. Un dolor de cabeza relacionado con el trastorno temporomandibular debe distinguirse de otras formas de dolor de cabeza.

    Las caries, las enfermedades de las encías y otros problemas dentales pueden causar dolor facial o dificultar la masticación. Deben ser evaluados y tratados por el dentista. No hay evidencia de que la periodontitis cause habitualmente TMD al alterar el trigémino, ni de que masticar de un lado produzca inevitablemente enfermedades articulares.

    El estrés, la ansiedad, el sueño y las formas de afrontar el dolor pueden influir en la experiencia de los síntomas. Reconocer estos aspectos puede ayudar al tratamiento, sin atribuir el dolor a una simple causa psicológica. Las hipótesis sobre la respiración y la postura del cuello no demuestran una única cadena mecánica responsable de los trastornos mandibulares.

    ¿Cómo se evalúa el dolor temporomandibular?

    El dentista o médico recopila información sobre el dolor, los movimientos, los bloqueos, los traumatismos y los síntomas asociados. Examine su boca, mandíbula y músculos y considere posibles causas dentales u otras afecciones. Se eligen pruebas de imagen cuando pueden aclarar el diagnóstico o cambiar el manejo.

    No existe una única prueba válida para cada TTM y no siempre es posible identificar una única causa. Un diagnóstico útil orienta sobre todo tratamientos adecuados y objetivos funcionales.

    Primeras opciones de tratamiento

    Para muchos trastornos, se inician medidas conservadoras y reversibles: información, reducción temporal del estrés doloroso, ejercicios adecuados y apoyo para el manejo de los síntomas. Los tratamientos específicos dependen de la afección y su gravedad. Los procedimientos invasivos o los cambios permanentes en dientes y articulaciones requieren una motivación precisa por parte de un especialista.

    Medidas personales y ejercicios en casa

    En periodos dolorosos puede ser útil reducir temporalmente los alimentos muy duros, el chicle y las aberturas amplias forzadas, eligiendo alimentos más blandos sin prolongar restricciones innecesarias. Intenta reconocer los apretones durante el día y deja que la mandíbula descanse sin mantener los dientes en contacto continuo.

    Movimiento y relajación

    Los ejercicios deben elegirse en función del tipo de trastorno, especialmente si hay bloqueos, inestabilidad o traumatismos recientes. Un dentista o fisioterapeuta competente puede enseñar movimientos de apertura y cierre lentos y cómodos, con amplitud y repeticiones adecuadas a la persona.

    No fuerce la apertura total, los movimientos laterales ni el movimiento contra los dedos. Una nueva obstrucción, un aumento del dolor o un empeoramiento después de los ejercicios requieren una reevaluación. No existe una secuencia de fortalecimiento universal para cada dolor de mandíbula.

    Otras medidas

    El calor o el frío moderados pueden proporcionar un alivio temporal. Proteger la piel con un paño, realizar aplicaciones cortas y comprobar que no aparecen quemaduras ni cambios en la piel; Pida consejo en caso de sensibilidad reducida o problemas circulatorios.

    La relajación, el sueño regular y la respiración tranquila pueden ayudar a controlar la tensión y la carga diaria. Sin embargo, no garantizan la resolución de un problema articular y no reemplazan la evaluación de síntomas persistentes.

    Osteopatía y dolor de mandíbula

    La evaluación médica o dental es importante para distinguir los trastornos articulares y musculares de otras causas de dolor. Para algunos TMD, los ejercicios y la terapia manual pueden ayudar a controlar el dolor y la función dentro de una vía conservadora individual.

    No se ha demostrado que el tratamiento osteopático reduzca la supuesta tensión del trigémino u otros nervios craneales. La articulación temporomandibular no es una vértebra cervical y la presencia de dolor de cuello no demuestra una compensación que deba corregirse para sanar la mandíbula.

    Fisioterapia, cuidado dental y cirugía

    Un curso conservador puede incluir educación, ejercicios supervisados, técnicas manuales seleccionadas y estrategias psicológicas para el dolor persistente. Las opciones se eligen en función del tipo de TMD y de la respuesta, sin pasar automáticamente a la cirugía cuando los primeros intentos no son suficientes.

    Un dispositivo dental puede tener una indicación específica, pero no todos los dispositivos tienen eficacia comprobada sobre el dolor. Evite tratamientos que cambien permanentemente la mordida o los dientes como solución general a los TTM sin una evaluación especializada de los beneficios y riesgos.

    La artrocentesis, la artroscopia o la cirugía abierta son procedimientos diferentes, reservados para casos seleccionados. Las operaciones pueden cambiar irreversiblemente la articulación y requieren una discusión de alternativas, complicaciones y resultados esperados. Puede resultar útil una segunda opinión de un especialista. Un solo estudio no demuestra que todos los tratamientos quirúrgicos y conservadores sean equivalentes.

    Medicamentos

    Su médico, dentista o farmacéutico puede recomendarle un analgésico durante un período adecuado. La eficacia y los riesgos dependen de la situación; Los AINE requieren atención en presencia de úlcera, enfermedad renal o cardiovascular, embarazo y otras terapias. No combine varios AINE y no utilice medicamentos para continuar con actividades que agraven el problema.

    Hábitos útiles para la mandíbula

    Algunas medidas pueden reducir el estrés y ayudar a gestionar los episodios, pero no garantizan la prevención de todos los trastornos temporomandibulares.

    • Descansar la mandíbula: reconocer los apretones durante el día, limitar el mascado de chicle o hábitos como morderse las uñas y dejar los dientes separados hasta el reposo.
    • Movimiento: seguir los ejercicios indicados y adaptar la carga durante los periodos dolorosos. No es necesario fortalecer intensamente los músculos para “eliminar desechos” de la articulación.
    • Comodidad y descansos: varía tu posición durante el trabajo y busca una postura cómoda. No existe una única postura correcta que prevenga el dolor de mandíbula.
    • Manejo de los síntomas: La relajación y el apoyo psicológico pueden ayudar cuando el estrés o el dolor persistente interfieren con la vida diaria.
    • Salud bucal: Mantenga higiene y controles dentales para la salud de sus dientes y encías. Esto no prueba que un TMD sea el resultado de una mala higiene.

    ¿Cuándo debe buscar ayuda?

    Comuníquese con su dentista o médico si tiene dolor persistente o creciente, nueva restricción de la apertura, episodios de obstrucción o síntomas después de un trauma. La hinchazón dolorosa, la fiebre o la dificultad para comer requieren una evaluación inmediata.

    Una mandíbula atascada que no puede cerrar requiere atención urgente: No intente volver a colocarla en su lugar por su cuenta. Llame al 112 en caso de hinchazón grave con dificultad para respirar o tragar, o dolor en la mandíbula con opresión en el pecho, dificultad para respirar, sudoración o desmayo.

    El nuevo dolor en la sien con dolor en la mandíbula al masticar, especialmente después de los 50 años, puede requerir una evaluación urgente para detectar arteritis de células gigantes. Si aparecen alteraciones visuales, no espere una visita programada.

    Apoyo en la vida diaria

    El dolor persistente puede resultar frustrante. Los familiares y amigos pueden ofrecer escucha y ayuda práctica, mientras que el profesional puede adaptar actividades, ejercicios y estrategias para el dolor. Este apoyo va junto al tratamiento sin que ello implique que la persona sea responsable de sus síntomas.

    Manejo del dolor temporomandibular

    Los trastornos temporomandibulares incluyen diferentes afecciones de las articulaciones y los músculos. Una evaluación dental o médica ayuda a distinguir las causas y elegir tratamientos proporcionados. Para muchos problemas, inicialmente son apropiadas medidas simples y reversibles; la respuesta es individual.

    El dolor persistente, los bloqueos o los síntomas nuevos requieren una reevaluación. Un tratamiento no debe prometer corregir una sola causa, reequilibrar los nervios craneales o garantizar la ausencia de recurrencia.

    Fuentes y conocimientos

    NIDCR: trastornos temporomandibulares

    Guía sobre el tratamiento del dolor crónico asociado a trastornos temporomandibulares

    NHS: arteritis temporal y síntomas que requieren atención urgente