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Hipermovilidad en bebés y niños
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¿Qué es la hipermovilidad en bebés y niños?
La hipermovilidad se produce cuando las articulaciones de un bebé o un niño se mueven con mayor libertad o con mayor amplitud de lo esperado. Esto a menudo depende de cómo el tejido conectivo sostiene las articulaciones, permitiendo un mayor movimiento.
Algunos niños con articulaciones hiperlaxas pueden sentirse menos estables en ciertas posiciones o fatigarse más rápidamente en actividades que requieren fuerza o coordinación. Los padres pueden notar pies muy flexibles o una preferencia por posiciones amplias o inusuales para sentarse o pararse.
Es importante apoyar el desarrollo motor. Los juegos que desarrollan fuerza, equilibrio y estabilidad pueden ayudar a su hijo a sentirse más seguro en sus movimientos. También puede resultar útil evitar permanecer en posiciones articulares extremas durante mucho tiempo fomentando suavemente diferentes posturas durante las actividades diarias.
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¿Cómo se evalúa la hipermovilidad?
El ancho de las articulaciones cambia con la edad, el sexo y el desarrollo. En recién nacidos y niños pequeños la evaluación es clínica y considera hitos motores, fuerza, dolor, estabilidad y función en relación con la edad; los padres no tienen que empujar las articulaciones hasta el final de su recorrido para probar su movilidad.
La puntuación de Beighton puede contribuir a la evaluación de la hipermovilidad generalizada en niños desde los 5 años hasta la madurez biológica. No fue diseñado para diagnosticar a bebés o niños más pequeños, e incluso en niños mayores, es sólo una parte del panorama.
La flexibilidad sin dolor ni limitaciones es a menudo una variante normal. El diagnóstico de un trastorno del tejido conectivo requiere otras características clínicas y es responsabilidad del pediatra o especialista.
¿Qué pueden observar los padres?
Las articulaciones flexibles, los pies planos o la posición sentada en «W» pueden aparecer incluso en el desarrollo normal y, por sí solos, no indican una enfermedad ni requieren corrección. Es más útil observar si el niño siente dolor, se cansa significativamente o evita actividades que solía hacer antes.
¿Cuándo solicitar una evaluación?
Hable con su pediatra si tiene dolor persistente, luxaciones o subluxaciones recurrentes, debilidad, regresión de las habilidades motoras, caídas inusuales, hinchazón de las articulaciones o limitaciones en el juego, la escuela o las actividades diarias.
¿Qué pueden hacer los padres?
Fomentar el juego variado, cómodo y adecuado a su edad dejando que el niño cambie de posición de forma espontánea. No es necesario prohibir la posición «W» si es cómoda, ni apoyar manualmente las caderas o las rodillas ni forzar una postura sin una evaluación individual.
El calzado debe ser sobre todo de la talla correcta, cómodo y adecuado a la actividad. Sólo se debe recomendar calzado especial, plantillas o ejercicios específicos cuando un profesional haya identificado una necesidad funcional.
¿Qué apoyo puede resultar útil?
No hay tratamiento de rutina si no hay quejas
Un niño flexible que no tiene dolor ni limitaciones a menudo no necesita tratamiento. Una información clara, una actividad normal y la observación del desarrollo pueden ser suficientes.
Pediatra o especialista
El pediatra evalúa el dolor, el desarrollo y los posibles signos de una afección más amplia. Si está indicado, puedes solicitar pruebas o derivar al niño al especialista adecuado.
Fisioterapia pediátrica
Cuando los síntomas limitan la función, un fisioterapeuta pediátrico puede ofrecer actividades graduadas para la fuerza, el control motor, el equilibrio y la propiocepción, adaptadas a la edad y los objetivos del niño.
Terapias manuales
Las manipulaciones no cambian la laxitud hereditaria del tejido conectivo y no deben proponerse como método de rutina para «estabilizar» las articulaciones. Cualquier intervención debe tener un objetivo funcional claro, respetar la comodidad del niño y coordinarse con la evaluación pediátrica.